miércoles, 4 de junio de 2014



Aún guardo en la memoria aquellos sueños infantiles que oscilan entre la oscura noche y el silencio de nuestros corazones, el crepitar malsano de nuestras angustias, y el sabor del cadáver de nuestra soledad, a pesar de sentir los abrazos maternos en nuestros cuerpos, estos eran alientos helados ya que venían sin vida, eso al menos yo lo percibí…

Y aquélla bestia que creció dentro de mí, alimentado a diario por el poder de la angustia, un día quiso salir y tomó posesión de lo que hasta ese día era lo único que me pertenecía, mi cuerpo….

Solo en mis sueños he podido interpretar el dolor que cargas en tu piel, aquel salvaje día la muerte te arrancó las dos luces que intermitentes te guiaban…los sueños en donde nuestros aullidos no necesitan ser interpretados…

Dame tu oscuridad, la quiero, la extraño, la necesito, alimenta con ella mis heridas y conviértete en parte de ellas…no puedo interpretar otra forma de vida, solo aquello que viví y aún padezco…confía en los sueños, solo ahí emerge dentro de mí aquella luz que llevo escondido en una sonrisa falsa…

No hay comentarios:

Publicar un comentario