Aún
guardo en la memoria aquellos sueños infantiles que oscilan entre la oscura
noche y el silencio de nuestros corazones, el crepitar malsano de nuestras
angustias, y el sabor del cadáver de nuestra soledad, a pesar de sentir los abrazos
maternos en nuestros cuerpos, estos eran alientos helados ya que venían sin
vida, eso al menos yo lo percibí…
Y aquélla
bestia que creció dentro de mí, alimentado a diario por el poder de la
angustia, un día quiso salir y tomó posesión de lo que hasta ese día era lo
único que me pertenecía, mi cuerpo….
Solo
en mis sueños he podido interpretar el dolor que cargas en tu piel, aquel
salvaje día la muerte te arrancó las dos luces que intermitentes te guiaban…los
sueños en donde nuestros aullidos no necesitan ser interpretados…
Dame
tu oscuridad, la quiero, la extraño, la necesito, alimenta con ella mis heridas
y conviértete en parte de ellas…no puedo interpretar otra forma de vida, solo
aquello que viví y aún padezco…confía en los sueños, solo ahí emerge dentro de
mí aquella luz que llevo escondido en una sonrisa falsa…

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